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Declaración sobre el Espíritu Santo, Santa Ana y el alma de la Virgen
La transcripción recoge la declaración de L. sobre varias proposiciones de carácter teológico, respecto de las cuales manifiesta distintos grados de recuerdo y conocimiento. Reitera lo dicho acerca del Espíritu Santo como padrino y relaciona una afirmación con el bautismo de Jesucristo. Declara haber oído que Santa Ana repartía las sillas en el cielo, junto con el Sr. Joaquín Lascon [ilegible], aunque interpreta que ambos actuaban como subdelegados de Jesucristo. No recuerda haber leído u oído que el Sr. Joaquín confirmara esas sillas en propiedad. Sobre el capítulo noveno, relativo a la existencia del alma de la Virgen Santísima antes de la formación del cuerpo, niega recordar tal enseñanza. Añade que, si la hubiera leído u oído, habría sido en fragmentos y en partes distintas, posiblemente transmitidas por la Beata o por otra persona mencionada como escolástica.